La empatía, ¿cómo calzar los zapatos del otro?

La empatía, ¿cómo calzar los zapatos del otro? 1
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Definir la empatía puede resultar bastante fácil. La mayoría de las veces en charlas, reuniones o talleres he preguntado ¿Qué es la empatía?, la respuesta más común ha sido: “Es la capacidad de ponerse en los zapatos del otro”. Lo realmente complicado puede llegar a ser quitarnos nuestros zapatos y calzarlos ajenos, los del desconocido.

La empatía es un concepto con el que muchos están familiarizados. Quizás podemos definirlo, sabemos de qué se trata. Pero, ¿Cómo lo experimentamos? ¿Con cuáles acciones demostramos nuestra empatía hacia el otro? ¿Cuántas veces juzgamos y hacemos valoraciones sobre otras personas sin ponernos en su lugar o como hemos dicho, sin ponernos en sus zapatos?

Desde esta trinchera, solemos ver al otro. Cuestionamos sus decisiones en función de lo que nosotros haríamos. Proponemos resolver sus problemas considerando como nos sentiríamos nosotros en situaciones similares. Vivimos bajo la máxima de “tratar a los demás como nos gustaría ser tratados”, y no como a ellos les gustaría ser tratados. Existe una gran diferencia entre estos dos conceptos.

¿Cuántas veces hemos visto la siguiente escena?

Encontramos a alguien llorando:  un hijo, un amigo, un familiar, un compañero de trabajo,  nos acercamos pasando nuestra mano sobre su hombro y le decimos “no llores, cálmate”.

En el peor de los casos le cuestionamos “¿vas a llorar por esa tontería?”. Esto no es ser empáticos en lo absoluto. Con este tipo de actitud, estamos invalidando sus emociones, su sentir, juzgamos desde nuestra perspectiva y no manifestamos ningún interés por lo que realmente le pasa a siente la otra persona.

¿Cómo ser más empático?

cómo ser más empático

La verdadera empatía, comienza por entender que el otro es diferente, y eso no es bueno ni malo. Cada quién tiene un mapa distinto, creencias y experiencias previas totalmente diferentes a las nuestras.

Si queremos ser empáticos, este es el primer paso: reconocer al otro como un ser único y diferente.

Nos corresponde entender su situación desde su propia vivencia, desde su perspectiva. Debemos observar y buscar los motivos que desde su individualidad, lo llevaron a comportarse como lo hizo.

Empatía es reconocer y validar el sentir del otro, es reconocer sus motivaciones y razones, es intentar comprender cómo se está sintiendo frente a una situación determinada. Empatía es tratar al otro como a él o a ella le gusta ser tratado.

Una vez que  reconocemos esa diferencia, nos toca aceptarla. Así como queremos que reconozcan nuestra individualidad y nos acepten como somos, nos toca hacerlo con el otro. Eliminemos de nuestra mente la idea de cambiar al otro, de reconstruirlo a nuestra imagen y deseo y, démosle el permiso de ser, de expresarse y valoremos esa individualidad.

En tercer lugar, somos empáticos cuando validamos al otro, cuando aceptamos que tiene razones completamente “válidas” para pensar y actuar como lo hace. Aunque nos parezca que está errado o equivocado, recordemos que está viendo la situación desde su manera de ver la vida.

Nos corresponde ayudarle a pasear su vista por otros puntos, y conocer otras opciones que le permitan confirmar o rebatir su creencia y lo que ha asumido como verdad. Lo más importante será hacerle sentir a esa persona que es comprendidado por nosotros, y que nos relacionamos con ella desde la aceptación y validación.

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¿Cuándo dejamos de ser empáticos?

  • Dejamos de ser empáticos cuando invalidamos razones y motivos de la otra persona.
  • Cuando juzgamos sin preguntar y sin conocer la realidad.
  • Cuando esperamos que el otro se comporte cómo esperamos y no cómo lo desea.
  • Cuando nos ponemos a nosotros mismos como ejemplo de conducta, y juzgamos cualquier comportamiento diferente a lo que nosotros haríamos.
  • Cuando somos la medida de la conducta ideal o cuando suponemos que el otro va a hacer lo que nosotros haríamos.

Para Stephen Covey, autor de “Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”, el éxito depende más de la calidad de nuestras relaciones con los demás que de la tecnología o el coeficiente intelectual que poseemos.  Aparte de estar convencido de ello, añado que la empatía es fundamental para mantener en el tiempo esas relaciones de calidad.

Consejos para ser más empáticos

Ser empáticos es reconocer las emociones y decisiones, los sentimientos, ideas y opiniones del otro, sin dejar de sentir, pensar o ser quienes somos. Ahora bien, ¿Cómo comenzamos a hacer más empáticos con los demás y con nosotros mismos? Veamos al algunas recomendaciones:

  • Reconocer que el otro es diferente y aceptar esas diferencias.
  • Validar su sentir, su pensar. Sus motivos son tan válidos como los nuestros.
  • Mostrar interés por el otro, escuchar activamente.
  • Respetar las opiniones e ideas de los demás.
  • Opinar descriptivamente, sin juicios ni valoraciones, mucho menos utilizar etiquetas.
  • Tratar a los demás como desean ser tratados.

¿Qué beneficios obtenemos al ser empático?

Ya hemos dicho que la mejor manera de entender al otro es poniéndonos en sus zapatos, pero ¿Qué ganamos como seres humanos al ser más empáticos? Resumo a continuación los principales beneficios:

  • Hacemos sentir a los otros comprendidos y aceptados.
  • Generamos confianza en nuestras relaciones.
  • Ganamos la disposición y apoyo de los demás.
  • Facilita la integración.
  • Fortalece lazos afectivos.
  • Nos libera de juicios y etiquetas.
  • Nos permite comunicarnos más claro y efectivamente.
  • Nos ofrece herramientas para manejar el error.
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Ganaremos mucho en todos los ámbitos de nuestra vida si somos cada vez más empáticos. Sigamos las recomendaciones y sugerencias aquí presentadas, y veremos cómo alcanzaremos nuestras metas y objetivos de una forma más cómoda, fácil y rápida.

 

Autor:

Gustavo J. Pérez

Coach de Bienestar y Desarrollo Organizacional