Las emociones y su impacto en la toma de decisiones

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Los científicos han llegado a la conclusión, que las emociones surgen por los estímulos que se generan interna o externamente. Estos procesos emocionales son complejos, involucran una serie de cambios mentales y fisiológicos que se transforman en una respuesta de mayor o menor intensidad.

Una manera técnica de explicarlo es a través de la “Teoría del Cerebro Triuno, propuesta por el médico y neurocientífico americano Paul MacLean en 1.990.  Se denomina así, porque ésta propone la división del cerebro en tres zonas en forma de capas, interconectadas entre sí.

Durante la evolución del hombre se genera inicialmente la capa que se ha denominado “cerebro reptiliano”, formada por los ganglios basales, el tronco del encéfalo, y el cerebelo. Por definición es el lado reactivo del cerebro, y realiza acciones condicionadas cuanto detecta peligro, por ejemplo, prepara al cuerpo para correr o defenderse.  Hoy en día los científicos aseveran que allí se alojan los patrones genéticos de la conducta.

Tras miles de años, se formó en el cerebro humano otra membrana denominada “límbico”, la cual recubre al reptiliano y maneja las emociones. Aquí se generan impulsos emocionales que atraen, como comerse un helado, y los impulsos que alejan, como sentir dolor. Para esto, es necesario que el cerebro guarde en la memoria todas las experiencias pasadas, y las compare con cada nueva experiencia, esto, en la mayoría de los casos ocurre de manera inconsciente.

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Para resumir, existe un lado reptiliano encargado del movimiento, este se manifiesta mediante  la tensión y distensión de los músculos (yo hago); luego existe un lado que gestiona las emociones o sentimientos, y que está representado por un cerebro bioquímico (yo quiero), y por último la neocorteza que se encarga de analizar, calcular, y está representada por los impulsos eléctricos que ocurren en los neurotransmisores (yo pienso).

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¿Qué es lo que quieres?

Con la información anterior podemos cruzar en una matriz lo que una persona quiere, contra lo que decide o no hacer. Así, es posible determinar que tanto una persona desea obtener algo en particular, y la posibilidad real de adquirirlo.

En este sentido, ¿Cómo se explica que cierta noche una parte de ti desea inmensamente cumplir ciertos sueños e ideales (límbico)  y a la mañana siguiente te encuentras con un pensamiento muy distinto que indica que “no se puede”, sin dejar lugar  a cambios, ni negociación?

En estos casos se estaría en el cuadrante de querer hacer algo, pero a la vez sentirse imposibilitado de cumplirlo. Entonces, el tiempo pasa y nada cambia, y es cuando la expectativa de cambio frustra.

El rol de la inteligencia emocional en la toma de decisiones

las emociones y las decisiones

La inteligencia emocional recomienda  no tomar decisiones cuando el lado emocional predomina sobre los pensamientos (estar demasiado alegre, por ejemplo), ya que se genera una disposición a favor, que puede estar desconectada de la lógica y lo racional. Lo mismo ocurre con emociones demasiado adversas (rabia, miedo, desesperanza), al igual que en el caso anterior, acá se nubla el juicio.

Para quienes experimentan mucha “felicidad”, hay poco interés en evaluar los riesgos, esto ocurre a menudo cuando por ejemplo, se hacen negocios ingiriendo licor. Esta sustancia altera el funcionamiento del límbico sobre excitándolo, mientras inhibe la función racional del neocórtex. Así pues,  las personas se desinhiben, toman decisiones poco acertadas y cometen errores (de parte y parte).

Otro caso sería, el de una decisión sesgada por una emoción negativa, que tal vez no sea la más apropiada. Por ejemplo, una persona con miedo o desesperación, puede llegar a tomar una elección potencialmente peligrosa y no medir las consecuencias a futuro. Igual ocurre con una persona  llevada por la ira o algún deseo de venganza.

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Estas son solo algunas posibilidades a manera de referencia, la realidad es que nuestra conducta puede originar una situación indeseable, si no se toma consciencia de cómo funciona nuestro cerebro y nuestras emociones.

La respiración consciente como medio de regulación de las emociones

La respiración consciente es una vía para volver a la racionalidad. La respiración es una de las pocas actividades que la persona puede  realizar tanto de manera consciente como inconsciente. Si alguien se golpea, además de quejarse, generalmente empieza a respirar de manera acelerada.

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La mejor manera de recuperar el equilibrio después de una experiencia emocional intensa, es tomar respiraciones profundas de manera pausada:  Retener, soltar, esperar un par de segundos, y repetir el proceso. Con esta práctica se le envía señales a la mente que indican que la amenaza o situación que generó la ira por ejemplo, ya se cesó.

Existen muchas técnicas para lograr el autocontrol por medio de la respiración, sólo hace falta investigar un poco en internet y por redes sociales.

Las emociones son momentáneas, ahora, una situación vivida que se repite una y otra vez, mediante pensamientos recurrentes, puede provocar que sensaciones como el  miedo o la rabia se extiendan y se transformen en algo más complejo, en patologías mentales, como la depresión o la ansiedad crónica.

Para lo anterior, la psicología positiva recomienda pensar en ideas gratificantes, así como practicar actividades que generen felicidad y bienestar. Esto con la finalidad de menguar emociones inquietantes y equilibrar nuestro ser. También está la posibilidad de buscar ayuda profesional o asesoría con un coach motivacional, si el caso lo amerita.

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La enseñanza que quiero aportarte en este artículo es que, sea cual sea tu situación, las mejores decisiones deben ser tomadas desde el equilibrio. Es tu propia responsabilidad conocer tu cuerpo y mente, para poderlos controlar y así obtener los mejores resultados posibles.

 

El autor no es psicólogo, ni psiquiatra, es un economista apasionado por cómo funciona el cerebro y la neurociencia. Está certificado como Coach en PNL y posee un diplomado en psicología positiva.

 

Autor: Enrique López Chamberlain

Especialista en Emprendimiento y Promotor de Bienestar.